29 jun 2013
17 dic 2012
Lo indescriptible
30 de mayo
Cuanto te dije hace poco de la pintura, pude también aplicarse sin la menor duda a la poesía. no consiste más que en reconocer lo bello y atreverse a expresarlo, aunque tal vez esto sea exigir mucho con pocas palabras.
He presenciado hoy una escena que podría representarse como el más bello idilio del mundo. pero ¿a que vienen estas palabras de poesía, idilio? ¿será necesario caer en la pedantería cada vez que pretendamos describir un espectáculo de la naturaleza?
Si a causa de este preámbulo crees que te espera algo grande y magnífico, te sentirás defraudado una vez más. Porque quien ha despertado en mi tan vivo sentimiento es un aldeano. Es probable que, me expresare mal, y tú, también como sueles, me hallarás exagerado. es Welheim, siempre Walheim, la que provoca tantas maravillas.
Bajo los tilos se habían reunido unos vecinos en tertulia para tomar café. no me complacía su compañía y halle un pretexto para mantenerme alejado. Un joven campesino salió de una casa cercana para reparar alguna cosa del arado que dibuje no hace mucho. Me agradó su aspecto y me aproxime para hacerle algunas preguntas respecto a su ocupación. nuestra conversación no tardo en hacerse amistosa y, tal como suele pasar con estas buenas gentes, intimamos. Me explico que trabajaba de jornalero para una viuda, que entendí al momento que se había entregado a ella en cuerpo y alma.
-Ya no es joven- me dijo-. Fue muy desgraciada con su primer marido y no desea volver a casarse.
Era tan patente en todo cuanto dijo: lo hermosa y atractiva que resultaba a sus ojos, lo que deseaba ser elegido para borrar los agravios del primer marido, que debería repetirte sus palabras una por una para que comprendieras la pureza de su inclinación, al amor y la felicidad de aquel hombre. Si tendría que estar dotado del talento del mas grande de los poetas para reflejar la expresión de su rostro, la armonía de su voz, el el fuego escocido en sus miradas. ninguna palabra podría pintar la ternura que traslucían sus ojos, todo su ser. Lo que pudiera yo explicarte resultaría feo o tosco. Me emocionó de sobremanera su emir a que yo interpretase mal sus relaciones con ella, que dudase de lo irreprochable de su conducta. Solo en lo mas intimo de mi corazón puedo reproducir otra ve el placer que me procuró escuchar su descripción de la figura y los atractivos de esta mujer que, aun privada de los atractivos de la juventud, le seducían y le cautivaban irresistiblemente. Nunca había visto un deseo tan ardiente unido a tanta pureza de intención, nunca imaginada, soñada siquiera. No me eches en cara que me siego languidecer al recordar tan puro amor, tanta inocencia, que me persigue por todas partes la imagen de esa felicidad y esa ternura, que me consumo lentamente como abrazado en el mismo fuego.
Deseo verla cuanto antes. Pero no, mejor será no hacerlo. prefiero verla a través de los ojos de su enamorado. ¿Para que destruir tan hermosa imagen? Quizá a mis ojos no parecería tan bella como es ahora.
Johann W. Von Goethe
11 dic 2012
Los albañiles
En el terreno han tirado los reventones, han abierto las cepas, las han apisonado. El haz de varillas que corren horizontales hasta su primer quiebre a cuarenta y cinco grados, que bajan diagonalmente y recobran la horizontal poco antes de terminar violentamente dobladas en los ganchos de anclaje, esperan a las 11 de la mañana el visto bueno del ingeniero. A las doce el concreto cae de uno y otro bote en los extremos de la trabe de cimentación. Las palas se mueven empujando la masa plástica de grava arena-cemento-agua hacia el centro, repartiéndola en capas iguales, mientras con un trozo de varilla Jacinto la bate para impedir el fraguado prematuro, para acelerar el acomodo de la grava. El último bote arroja su carga.
fragmento de Los Albañiles novela de Vicente Leñero
5 nov 2012
17 oct 2012
Hiladores de seda en Ponte Vecchio
El arte de Por Santa María tomó su nombre de una calle
central de Florencia que conduce directamente al Ponte Vecchio; el puente
tantas veces fotografiado que atraviesa el rio Arno, lleno de comercios y con
un pasaje secreto construido en 1565 para el duque de Florencia Cosimo I. Hay
registros de hiladores de seda comerciando en Por Santa María que datan de 1100,
un siglo antes que se unieran a los orfebres para formar su propio gremio. Los
mercaderes de seda y otros florentinos acaudalados recorrían Por Santa María
comparando precios mientras que sus sirvientes peinaban el Pote Vecchio
comprando el género de los carniceros que poblaban el puente durante los
primeros siglos del milenio.
Hoy todavía están allí. Si caminamos al norte del Ponte
Vecchio una mañana de un día laborable, encontraremos aún comercios que venden
finas sedas; algunos ofrecen productos manufacturados como blusas o bufandas,
otros directamente la materia prima, como sucedía mil años atrás. ¿Aprenden las
ciudades, no los indiciduos que las pueblan, no las instituciones que las
apadrinan, sino las ciudades mismas? Pienso que la respuesta es que sí. Y los
hiladores de seda de Florenciapueen ayudar a explicar por qué.
El aprendizaje es una de las actividades que generalmente
asociamos al conocimiento consciente, como enamorarse o llorar la pérdida de un
familiar. Sin embargo, el aprendizaje es un fenómeno complejo que se da en
varios niveles simultáneamente, Cuando decimos que “nos aprendemos la cara de
alguien”, la afirmación contiene una fuerte implicación de la consciencia: se
siente algo distinto cuando se ve a alguien que se conoce, y esa sensación de
reconocimiento es parte del significado de aprender hasta el punto que puede,
en ocasiones, parecer intercambiable con la experiencia misma.
Pero el aprendizaje no depende siempre de la consciencia.
Nuestro sistema inmunológico aprende a lo largo de nuestra vida construyendo un
vocabulario de anticuerpos que evoluciona en respuesta a la amenaza de
microorganismos invasores. La mayoría de nosotros a desarrollado inmunidad al
ciruz varicella-zoster, la varicela, como resultado de nuestra exposición al
virus en la infancia temprana. Esa inmunización es un proceso de aprendizaje:
los anticuerpos de nuestro sistema inmunológico aprenden a hacerlo sobre la
marcha, sin ningún entrenamiento específico. Esos anticuerpos funcionan como un
“sistema de reconocimiento”, de acuerdo con la frase de Gerald Edelman; atacan
al virus con éxito y almacenan información sobre él, después recuerdan la
información en la siguiente oportunidad en que el virus es detectado por el
radar.
Como un bebe de seis meses, el sistema inmunológico aprende
a reconocer lo que es diferente de él, luego intenta controlarlo. El hecho de
que funcione tan bien es sólo una parte de este asombroso proceso. Tabién de
asombroso es que el reconocimiento se dé en un nivel puramente celular: no
somos consientes del virus varicella-zoster en ningún sentido de la palabra, y
mientras que nuestras mentes puedan recordar cómo fue tener la varicella de niños,
nuestra memoria consciente no tiene nada que ver con nuestra resistencia a la
enfermedad.
El cuerpo aprende de forma inconsciente y lo mismo ocurre
con las ciudades, por que le aprendizaje no consiste únicamente en ser
conscientes de la información; es también una cuestión de almacenar información
y saber donde encontrarla. Se trata de ser capaz de responder al cambio de
patrones, como el software Pandemónium de Oliver sedfridge o como las hormigas
granívoras de Deborah Gordon; de alterar la conducta de un sistema a esos
patrones para hacer al sistema más eficaz respecto a los objetivos que
persigue. El sistema no necesita ser consciente de que es capaz de ese tipo de
aprendizaje, al igual que nuestro sistema inmunológico no necesita ser capaz
consciente de que aprende a protegernos de la varicela.
Imaginemos un ciudadano de la Florencia contemporánea que
viaja a ochocientos años atrás en el tiempo, a la edad de oro de los gremios.
¿cómo sería esa experiencia, el encuentro con el pasado? Sería en buena medida
desconcertante: pocos símbolos de la Florencia moderna existían entonces, los
Uffizi, por ejemplo, o la iglesia de San Lorenzo. Solo Il Domo sería
reconocible, y el palacio público del Bargello. A grandes rasgos, la mayoría de
las calles le resultarían familiares, pero en muchos de los casos sus nombres
habrían cambiado y nuestro viajero en el tiempo no encontraría casi nada reconocible
en los edificios de aquella época no se parecerían en nada a los de la
Florencia de nuestros días. Nuestro viajero en el tiempo reconocería algunas
palabras en la lengua hablada, ya que la lengua italiana actual es producto de
la cultura Florentina de principios del milenio. Pero si viajara a cualquier
parte de Italia, se enfrentaría a serios problemas lingüísticos: hasta avanzado
el siglo XIII, el latín era la lengua común a todos los habitantes de la actual
Italia. Y sin embargo, a pesar de esta confusió, algo extraordinario permanece:
nuestro viajero en el tiempo aún sabría dónde comprar un metro de seda. Si
avanzáramos unos pocos cientos de años, también
sabría dónde comprar un brazalete de oro y dónde comprar guantes de
cuero o dónde pedir un préstamo. No estaría equipado para comprar nada, ni
siquiera para comunicarse de una manera inteligible con los vendedores, pero si
sabría donde encontrar esos productos.
Como cualquier sistema emergente, una ciudad es un patrón en
el tiempo. Decenas de generaciones se suceden, los conquistadores vencen y son
vencidos, aparecen la imprenta, el motor a vapor, luego la radio televisión la
web…, y bajo toda esa turbulencia, un patrón mantiene su forma: los hiladores
de seda agrupados a lo largo de Por Santa María en Florencia, los sopladores de
vidrio en Murano en Venecia, los comerciantes parisinos reunidos en Les Halles.
El mundo convulsiona cambia cien veces de piel, y sin embargo los hiladores de
seda mantienen su lugar.
Sistemas emergentes
Steven Johnson
24 dic 2011
16 oct 2011
10 sept 2011
8 ago 2011
25 jul 2011
24 jul 2011
9 jul 2011
14 jun 2011
5 jun 2011
30 may 2011
25 ene 2011
23 dic 2010
9 nov 2010
urbanSKETCH
Ficha. de arriba hacia abajo
1 Calatrava-plaxa cataluña
2 Glorieta en plaza españa-puente
3 Finca Guell de pedralbes
4 "La mercè"- av.gaudi
ERRABUNDEO
La primera vez que podemos mantener el equilibrio sobre nuestros pies y ponemos uno delante de otro consecutivamente, somos reconocidos por los que están a nuestro alrededor como un individuo que está creciendo, transición que con el paso del tiempo nos acerca a la autonomía, el andar por sí mismo reconoce el poder desplazarse por medios propios. Caminar es buscar el ritmo de andar armonizando a los otros ritmos vitales, el pulso el latido, hasta llegar a ser automático.
La resonancia interior de una caminata es la libertad de poder pensar, caminamos para aclarar nuestras ideas, para dejarnos a tras a nosotros mismos mucho más que para librarnos de otros.
Al caminar se puede vagar sin rumbo, hay quienes prefieren, tomar atajos, rutas cortas y conocidas para llegar a su meta, el errabundeo permite al que vaga sin rumbo sorprenderse paso a paso, interesado más en los detalles y lo desconocido que la meta misma. Cuando se camina en rutas establecidas podemos llegar a creer que se sabe todo. Entre mas rutas establecidas y programadas tiene una ciudad, al recorrerlas solo tomamos el riesgo de afirmar lo que otro a diseñado para que nosotros reafirmemos solo lo que se nos quiere mostrar, un sendero que puede no estar pensado para nosotros pero que al final, después de recorrer las rutas nos sentimos uno más de los que las recorren con frenética euforia y dos cámaras en mano con el único objetivo de llegar al final de la meta, que generalmente siempre es el punto de donde se parte (esto para brindar mas confort al viandante). no obstante se aprende a caminar entre muchos otros y a la larga todos aprendemos a encontrar nuestro propio camino sea directo ó indirecto.
La resonancia interior de una caminata es la libertad de poder pensar, caminamos para aclarar nuestras ideas, para dejarnos a tras a nosotros mismos mucho más que para librarnos de otros.
Al caminar se puede vagar sin rumbo, hay quienes prefieren, tomar atajos, rutas cortas y conocidas para llegar a su meta, el errabundeo permite al que vaga sin rumbo sorprenderse paso a paso, interesado más en los detalles y lo desconocido que la meta misma. Cuando se camina en rutas establecidas podemos llegar a creer que se sabe todo. Entre mas rutas establecidas y programadas tiene una ciudad, al recorrerlas solo tomamos el riesgo de afirmar lo que otro a diseñado para que nosotros reafirmemos solo lo que se nos quiere mostrar, un sendero que puede no estar pensado para nosotros pero que al final, después de recorrer las rutas nos sentimos uno más de los que las recorren con frenética euforia y dos cámaras en mano con el único objetivo de llegar al final de la meta, que generalmente siempre es el punto de donde se parte (esto para brindar mas confort al viandante). no obstante se aprende a caminar entre muchos otros y a la larga todos aprendemos a encontrar nuestro propio camino sea directo ó indirecto.
Foto
"ojalá encuentre camino, para seguri caminando"
Ficha
contenedor de acrilico
Calzado del No 6 femenino
foto y texto guimov
26 oct 2010
urbanSKETCH
Ficha: de arriba hacia abajo
01 fábrica en Montjuic de Josep Puig Cadalafach>La sagrada Familia; Gaudi
02 Tendones lectura en Metro> Catedral de Barcelona Ciutat Vella
03 plaza Madrona Poble Sec
Movilidad Truncada
Serie de 10 fotografías que exponen la movilidad truncada en la ciudad de Barcelona, haciendo reflexión sobre la marginalidad e imaginarios urbanos al rededor del robo de partes a bicicletas como una manifestación que no puede ser ocultada por el mantenimiento de la ciudad afectando los vínculos con la forma del desplazamiento
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ficha: en proceso de publicación
047_bici rosa
GranVia eixample BCN
023_rin plaza España BCN
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